¿PUEDE UN OBJETO SER SOLAMENTE LO QUE ES?

Esmeralda Verenice Peña Garcés *

Al leer el capítulo, <<Génesis y estructura>> y la fenomenología, me recordó a La celosía, en donde pareciera que el escritor se limita a describir objetos y acciones cotidianas1. Sin embargo, al detenernos en la forma en que estos son descritos, algo comienza a cambiar. El tenedor, el cuchillo, el pan y la carne no aparecen únicamente como objetos que cumplen una función, sino que la precisión y repetición con las que se narran sus movimientos parecen revelar una forma de mirar. Un ejemplo es la siguiente escena, que a mi parecer resulta placentera por la forma tan depurada en la que se describe una acción:

La mano derecha coge el pan y se lo lleva a la boca, la mano derecha deja el pan sobre el mantel blanco y agarra el cuchillo, la mano izquierda toma el tenedor, el tenedor se clava en la carne, el cuchillo corta un pedazo de carne, la mano derecha deja el cuchillo sobre el mantel, la mano izquierda coloca el tenedor en la mano derecha, la cual ensarta el pedazo de carne, que se aproxima a la boca, que empieza a masticar con movimientos de contracción y de extensión que se reflejan en todo el rostro, hasta los pómulos, los ojos y las orejas, mientras la mano derecha toma de nuevo el tenedor para ponerlo en la mano izquierda, luego toma el pan, luego el cuchillo, luego el tenedor.2

Esto me hace preguntarme si un objeto puede aparecer alguna vez simplemente como lo que es. Si decimos que un tenedor es un objeto para comer, parece que su sentido ya está dado. Pero la descripción de La celosía muestra que basta con detenerse en él, repetir sus movimientos y observarlo desde otra perspectiva para que aquello que parecía evidente comience a resultar extraño. El objeto permanece ahí, pero su sentido parece desplazarse.

Es aquí donde encuentro una relación con la lectura que hace Derrida de Husserl en <<Génesis y estructura>>. Derrida señala que la existencia genética implica “el requerimiento del origen y del fundamento de la estructura” (Derrida, 1989, p. 215). Si la estructura es aquello que nos permite reconocer y ordenar la que aparece, ¿entonces la génesis se pregunta sobre cómo la estructura llegó a constituirse?, ¿se pregunta sobre el sentido que le atribuimos a aquello que vemos?

Quizá esto permita volver de otra manera a la escena de La celosía. Antes de que el tenedor sea simplemente un “tenedor” ya existe una forma de reconocerlo, de situarlo y de darle un sentido dentro dentro de una experiencia. Pero cuando la descripción insiste en sus movimientos, esa estructura aparentemente estable comienza a abrirse. El objeto ya no se agota en la función que normalmente le atribuimos.

Precisamente es aquí donde Derrida encuentra un problema entre estructura y génesis. Al seguir la lectura de Husserl, señala que existe una “imposibilidad por principio, la imposibilidad esencial, estructural, de cerrar una fenomenología estructural” (Derrida, 1989, p. 223). La estructura, entonces, no puede cerrarse completamente sobre sí misma, porque al intentar comprenderla aparece la pregunta por aquello que lo constituye.

Tal vez por eso una descripción aparentemente objetiva puede terminar revelando mucho más que el objeto descrito. En La celosía, la repetición de los objetos y movimientos no solo organiza una escena: también deja aparecer una forma particular de percepción. Lo que parecía una función comienza a mostrar el proceso mediante el cual adquiere sentido.

Entonces quizá la pregunta no sea solamente qué es un objeto, sino cómo llega a aparecer como aquello que creemos que es. Y si la estructura nunca puede cerrarse completamente, tal vez aquello que llamamos “objeto” tampoco sea algo completamente terminado.


  1. La celosía es una novela de Robbe-Grillet, publicada originalmente en 1957, caracterizada por la importancia que adquieren las descripciones minuciosas de objetos, espacios y acciones.
    ↩︎
  2. Alain Robbe-Grillet, La celosía, trad. Juan Antonio Rero (Barcelona: Barral Editores, 1970), p. 62.
    ↩︎

REFERENCIAS

  • Derrida, J. (1989). La escritura y la diferencia (P. Peñalver, Trad.). Anthropos.

*Esmeralda Verenice Peña Garcés es estudiante de la licenciatura en Filosofía e Historia de las ideas de la UACM. Este texto fue escrito para el Seminario de Autor: Derrida durante el semestre 2026 -II impartido por Roxana Rodríguez Ortiz.


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