Alexis Bautista Piña1

No tengo foto abrazando a mi sobrina. Nunca tuvimos tiempo suficiente juntos, entonces la bordé con IA. No es foto de lo que pasó, es archivo de lo que no pasó. Derrida le llamaría traza: presencia de una ausencia que insiste. No es mentira, es mi archivo afectivo, mi forma de guardar lo que no me dejaron vivir.

Si no hay nada fuera del texto, ese abrazo también es escritura. Es archi-escritura. No necesita haber ocurrido para significar, porque la escritura no es copia del habla, es condición de posibilidad. Ahí cae el fonocentrismo: la idea de que la voz es más verdadera y la escritura solo prótesis que se puede perder.

La primera intención de una ciencia de la escritura es pensar la estructura y los valores, la relación entre habla y escritura. No guardar el sonido, sino el valor. Por eso el derecho necesitó escritura. Mi bordado hace lo mismo: no guarda imagen bonita, guarda valor afectivo que, si no inscribo, se borra.

Derrida propone pensarla en seis niveles. No es progreso lineal, es bordado, tejido de decisiones políticas. Cada nivel es cómo una sociedad decide qué merece conservarse. Mi pregunta es quién decide hoy qué se archiva realmente. Antes el libro, que solo tenía ventaja de su rápida manipulación. Hoy la magnetoteca que predijo es la nube, el feed, la IA.

Hoy todo es video corto y creemos que con un TikTok de tres minutos ya entendimos a Derrida. Pero el video no deja huella, pasa rápido, no te deja detenerte. Yo lo vivo así: en casa no hay espacio tranquilo para abrir el libro, siempre hay ruido y pendientes. Solo puedo escuchar podcast mientras hago otras cosas. No es que no quiera leer, es que no tengo condiciones para hacerlo con calma. El algoritmo decide por mí qué veo y cuánto tiempo le pongo atención.

Y la paradoja: parece que leemos menos libros, pero estamos más atravesados que nunca por escritura. Todo es escritura: emoji, sticker, comentario. Vivimos hipergrafía. Pero es escritura que no fija, que se consume rápido y se va. Por eso razonamos difuso, sin inscripción que permanezca.

Derrida habla del suplemento: lo que se añade para completar algo supuestamente completo, y al añadirlo lo transforma. La IA es el suplemento perfecto: nació para manipulación rápida, para imágenes desechables. Yo la uso al revés, para fijar. Para archivo. Para que ese abrazo que no me dejaron dar quede inscrito. No como verdad oficial, sino como différance: sentido que se difiere, llega tarde, pero insiste y resiste.

No quiero que mi sobrina crea que no la quise abrazar. Quiero registro. No es falso, es político. Es decir: aunque no me dieron condiciones para ese abrazo, yo lo inscribo. Lo bordo digital para que no se pierda. Para que el valor permanezca aunque la voz se haya ido. Ese es mi bordado digital. Memoria contra olvido.

  1. Alexia Bautista Piña es estudiante de la licenciatura en Filosofía e Historia de las ideas de la UACM. Este texto fue escrito para el Seminario de Autor: Derrida durante el semestre 2026 -II impartido por Roxana Rodríguez Ortiz.  ↩︎

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