Esmeralda Verenice Peña Garcés1
Este texto surge a partir de las presentaciones que se realizaron en el Seminario de Autor: Jacques Derrida, impartido por la profesora Roxana Rodríguez Ortiz en la UACM. En ellas se abordaron los textos de Geschlecht I. Diferencia sexual, diferencia ontológica y Geopsicoanálisis: «And the Rest of the World», de Jacques Derrida. Apartir de lo que se expuso en clase, me interesó relacionar lagunas de las ideas de ambos textos y reflexionar sobre aquello que muchas veces queda fuera de nuestra manera de pensar, nombrar y comprender al otro.

Presentación sobre Geschlecht I. Diferencia sexual, diferencia ontológica
Las presentaciones sobre Geschlecht I. Diferencia sexual, diferencia ontológica y Geopsicoanálisis: «And the Rest of the World», de Derrida, permiten reflexionar sobre cómo comprendemos al ser humano, cómo construimos nuestras categorías de pensamiento y qué sucede con aquello que queda fuera de ellas. Aunque ambos textos abordan problemas diferentes, es posible relacionarlos a partir de una pregunta común: ¿qué ocurre con aquello que nuestras formas de pensar no consiguen reconocer, nombrar o comprender?
En Geschlecht I. Diferencia sexual, diferencia ontológica, Derrida examina el pensamiento de Martin Heidegger, especialmente su manera de comprender la existencia humana a través del concepto de Dasein. Uno de los aspectos que analiza es la neutralidad sexual que Heidegger atribuye inicialmente al Dasein. Esta cuestión abre una interrogante: ¿es posible pensar la existencia humana antes de establecer una división entre masculino y femenino?

La neutralidad yy la posibilidad de pensar una sexualidad más allá de la oposición binaria
La reflexión de Derrida no consiste simplemente en negar la diferencia sexual, sino en examinar cómo se relaciona con nuestra manera de comprender la existencia. Esto permite cuestionar si las categorías que utilizamos para definir al ser humano son suficientes para explicar la complejidad de lo que somos.
En la primera presentación, esta discusión se relaciona con la neutralidad y la potencia, así como con la posibilidad de pensar una sexualidad que no dependa necesariamente de una unidad homogénea. También permite preguntarnos si la diferencia sexual debe reducirse a una oposición entre dos términos. Desde esta perspectiva, resulta importante examinar los límites de las categorías con las que intentamos comprender la identidad y la existencia.

El drag como expresión que permite cuestionar y transformar los códigos de género
Por otra parte, en Geopsicoanálisis: «And the Rest of the World», Derrida desplaza la reflexión hacia el psicoanálisis, las instituciones y su relación con la ética y la política. La expresión «y el resto del mundo» permite preguntarnos qué lugar ocupan aquellas personas, experiencias y realidades que quedan fuera de los discursos institucionales.

Presentación sobre Geopsicoanálisis: «And the Rest of the World»
En mi reflexión sobre este texto, me pregunté qué sucede cuando una institución reconoce una problemática de manera general, pero evita nombrar sus circunstancias particulares. Por ejemplo, condenar las violaciones de los derechos humanos puede ser necesario, pero también es importante examinar qué ocurre cuando no se identifican los contextos concretos de la violencia, las experiencias de las víctimas y las responsabilidades implicadas.
Esto no significa que toda declaración general sea una forma de evasión ni que mencionar una situación específica garantice una respuesta responsable. Más bien, se trata de cuestionar la relación entre los principios que una institución afirma defender y sus decisiones concretas. Como planteo en mi nota, que algo no se nombre no significa que deje de existir, pero sí podemos preguntarnos qué lugar ocupa cuando una institución decide cómo hablar de ello.

Violencia estatal, tortura, desapariciones forzadas y silenciamiento.
La relación entre ambas presentaciones se encuentra, entonces, en la posibilidad de cuestionar los límites de nuestras categorías y discursos. En el primer texto, Derrida examina cómo se piensa la diferencia sexual en relación con la existencia humana. En el segundo, permite reflexionar sobre aquello que queda fuera de los discursos institucionales y sobre las consecuencias éticas y políticas de esa exclusión.
No se trata de afirmar que ambos textos plantean exactamente el mismo problema, sino de reconocer que sus preguntas pueden ponerse en diálogo. Mientras Geschlecht I nos invita a examinar cómo pensamos la diferencia sexual, Geopsicoanálisis nos lleva a preguntarnos cómo reconocemos al otro y qué sucede cuando una institución no consigue incorporar determinadas experiencias a su discurso.
Esta relación también permite pensar la figura del extranjero. En la lectura de Geopsicoanálisis, lo extranjero no aparece únicamente como algo exterior, sino también como aquello que perturba la manera en que una persona o una institución se comprende a sí misma. Aquello que parece ajeno puede revelar límites, contradicciones y aspectos que no habían sido examinados.
En conclusión, ambas presentaciones nos permiten reflexionar sobre la importancia de cuestionar las categorías con las que comprendemos la realidad y los discursos mediante los cuales intentamos explicarla. La diferencia sexual, la identidad, la neutralidad y la responsabilidad institucional son problemas distintos, pero pueden relacionarse a través de una pregunta: ¿qué queda fuera cuando intentamos definir, clasificar o representar al otro?
Considero que esta pregunta es importante porque nos invita a no dar por definitivas nuestras formas de pensamiento. También nos recuerda que reconocer al otro exige examinar no solo lo que decimos de él, sino también aquello que nuestras categorías, decisiones y discursos dejan sin nombrar.
- Esmeralda Verenice Peña Garcés es estudiante de la licenciatura en Filosofía e Historia de las ideas de la UACM. Este texto fue escrito para el Seminario Autor: Derrida durante el semestre 2026-II impartido por Roxana Rodríguez Ortiz. ↩︎
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