Por Jimena Martínez López*
Ha sido en la escuela donde ha surgido cierta reflexión por definirme, antes no lo había siquiera considerado. Se ha planteado que no asumirnos indígenas es un pensamiento colonizado, parece ser que preferimos negar esa herencia, que es más cercana a nosotres que lo que nos gusta reconocer. — Pero no lo soy profe, no soy indígena —. De mi abuela, quien era hija de una mujer de quien no conozco el rostro, ni la historia, ni la lengua otomí que dicen que sabía hablar, tengo los primeros recuerdos de infancia. Jugar a la granja en el jardín lleno de sus plantas, las excursiones al cerro, las curas de empacho, las limpias con huevo y ramos preparados, los santos, las velas y los rezos contra una tristeza infinita. Pero yo digo que soy mestiza. Que ha sido esta ciudad monstruo la que me ha criado.
Chilanga salvaje; que vive rápido, que muere lento.
*Jimena Martínez López es estudianta de la Licenciatura en Antropología de la UNAM. “Identidad y CEDEEMEEQIS” ensayo de fotografía elaborado durante la materia Estudios sobre Migración impartida por Bruno Miranda. Mail de contacto: jimena.mlopez@politicas.unam.mx

Dejar un comentario