Por Elías Arturo Serrano Chirinos1
El problema filosófico que presenta Antígona es la construcción de la ética y moral. En el mundo antiguo griego las leyes están establecidas por los dioses. Leyes que rigen el orden y dan sentido a la vida de los seres humanos. En la tragedia Antígona se observa una lucha entre la ley edicta por los dioses y la ley humana. ¿Cuál tiene más peso?
Si bien es claro que Antígona teme y respeta la ley de los dioses y su justificación para desatender la ley de Creonte, dicho respeto y temor no son suficientes cuando las leyes de los dioses pasan a segundo plano para poner como principal motivo la ética. ¿Qué clase de ética? En la Fenomenología del Espíritu, Hegel toma la tragedia de Sófocles como parte de los fundamentos de la ética humana. En Hegel podemos analizar en la Antígona una falla estructural en la ética del mundo griego antiguo.
En la Fenomenología del Espíritu, Hegel argumenta que la vida ética está constituida en instituciones sociales, como la familia, la sociedad y el Estado; además, la ética en Hegel expresa una conciencia inmediata contenida totalmente dentro de sí. Sin embargo, para una mejor comprensión de la ética de Hegel debemos inducir el concepto de “libertad”; la ética de Hegel no consiste en establecer normas sobre lo que está bien o mal, sino en comprender que la libertad humana se hace presente en el mundo. El conflicto en Antígona surge cuando dos instituciones fundamentales colisionan, por un lado, la ley del Estado y la ley de la familia, ambas son en su parte los pilares de la ética según Hegel.
Para Hegel existe “la sustancia como esencia universal y como fin, se enfrenta consigo misma como realidad efectiva singularizada”; es decir, la sustancia (ética) no es una cosa material, sino el conjunto de leyes, costumbres, tradiciones e instituciones que forman al ser. Esta cita sugiere que el fin es el desarrollo de la autoconciencia como esencia universal, lo que implica un fundamento que da sentido a la sustancia (ética) de modo que las acciones de los ciudadanos están dirigidas para actuar al Estado y el miembro de la familia actúa para honrar a los suyos. Sin embargo, la realidad efectiva es la existencia práctica y operativa en el mundo, en cambio, las leyes del Estado o la familia no pueden hacer nada por sí mismas, son meramente abstractas, pues su efectividad consiste en el individuo (ser) singular que tome decisiones y actúe.
Antígona y Creonte son esos individuos singulares. Por un lado, Creonte actúa para el Estado y Antígona actúa para la familia, no obstante, la lucha va más allá del drama, es una lucha de la sustancia ética, ¿qué quiere decirte esto? Lo que sostengo es que Creonte es la sustancia ética que actúa para la singularidad estatal y Antígona es esa misma sustancia ética que actúa bajo la forma de una singularidad familiar; es aquí donde la libertad juega un papel fundamental, ya que las acciones de Antígona son la representación de dicha libertad.
Ahora bien, en la Filosofía del derecho Hegel examina una comprensión de la naturaleza y el espíritu humano proponiendo la concepción de una ética que funcione para el derecho. El desarrollo del concepto de “libertad” en Hegel parte de la sustancia del derecho y la ética, una singularidad del ser; es decir, en Hegel la libertad es una realidad objetiva en la voluntad individual del ser. Por tanto, en la Filosofía del derecho, Hegel distingue la libertad como la realización racional de la voluntad. En otras palabras, la “libertad” es la autoconciencia racional y universal, ya que la voluntad no es libre de seguir los propios deseos o impulsos, sino un reconocimiento de sí misma para sí misma (autoconciencia).
Esto significa que el ser humano no está determinado únicamente por la naturaleza, sino que puede determinarse asimismo mediante la razón, de modo que la libertad-ética es la estructura ontológica y racional de la voluntad humana en su proceso de objetivación en el mundo social e institucional. El desarrollo de una postura ética en Antígona es un conflicto entre dos instituciones legítimas de una vida ética.
La tragedia de Sófocles no consiste sólo en una simple oposición entre el bien y el mal, sino en un conflicto de aportes éticos igualmente válidos que nos lleva a cuestionar ¿cuál es el mejor camino para una vida ética, es una vida en lo estatal o bien en lo social? La libertad-ética en Antígona no se reduce a una moral individual pues la acción de la propia Antígona al decidir sobre las leyes del Estado, es un reconocimiento de libertad y a su vez reconocer lo universal. La Antígona de Sófocles refleja intereses entre lo particular y lo universal, siendo lo universal lo que Antígona refleja.
Sin embargo, si sostenemos que las acciones de Antígona reflejan la sustancia ética, sostenemos entonces una universalidad fuera o por encima de las instituciones humanas. En pocas palabras, una ética trascendente. Esto implica una interpretación donde el individuo puede tener derecho a desobedecer la ley por fidelidad a una ley moral superior o suprema.
Si la afirmación “universal” en Antígona entonces tendemos a una ética trascendental. Hegel distingue varios tipos de universalidad, en este sentido deberíamos preguntarnos ¿qué entiende Hegel como sustancia y universal? De esto se sigue que las acciones de Antígona encarnan una fuerza de particularidad ética que intenta reclamar una validez mayor, pues ¿cómo podemos comer lo bueno y el deber?
En conclusión, Antígona no debe leerse simplemente como la oposición externa entre una mujer piadosa y un gobernante injusto, sino como la aparición trágica de una fractura más profunda en la vida ética: la imposibilidad de que una sola forma de normatividad agote por sí misma el sentido de lo justo.
En la lectura hegeliana, el conflicto no enfrenta al bien contra el mal, sino a dos potencias éticas igualmente legítimas: la familia y el Estado, la interioridad del vínculo y la universalidad de la ley. Por eso la tragedia no se resuelve mediante una victoria moral de uno sobre otro, sino mediante la revelación de que toda eticidad histórica es finita, parcial y expuesta a la contradicción.
Antígona y Creonte son, cada uno a su modo, portadores de una verdad unilateral: ella defiende la densidad sagrada del lazo familiar; él representa la necesidad de la forma universal del orden político. La tragedia muestra así que la libertad no consiste en seguir un impulso subjetivo, sino en asumir conscientemente el conflicto entre universales parciales y elevarlo a una comprensión más alta de la vida ética.
Antígona encarna una libertad que no es capricho, sino fidelidad a una ley que se vive como superior; sin embargo, precisamente por eso su gesto también revela el límite de toda ética que se absolutiza. Si se la interpreta con Hegel, su acción no es una simple desobediencia, sino la afirmación de una verdad ética particular que exige reconocimiento universal.
- Elías Arturo Serrano Chirinos es estudiante de la licenciatura en Filosofía e Historia de las ideas de la UACM. Este texto fue escrito para el Seminario de problemas: “Antígona: ontología de la muerte” durante el semestre 2026-1 impartido por Roxana Rodríguez Ortiz. ↩︎
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