In memoriam Jürgen Habermas (1929, Düsseldorf- 2026 Starnberg)
Por Fernando Espinal Benítez1
La madrugada del 14 de marzo de 2026, diarios alemanes anunciaban la noticia de la muerte del filósofo alemán, el Prof. Dr. Jürgen Habermas, pensador crítico de la generación nacida en los años veinte y treinta del siglo pasado, distinguido miembro de la Escuela de Frankfurt, en todo el mundo plataformas digitales y periódicos anunciaban el acontecimiento, la inminente muerte del filósofo de occidente.
Entre sus interlocutores, críticos y lectores más voraces pertenecen Philippa Ruth Foot (1920-2010), Pablo Gonzalez Casanova (1922-2023), Mary Warnock (1924-2019), Karl Otto Apel (1922-2017), Luis Villoro (1922-2014), Ernst Tugendhat (1930-2023), Franz Hinkelammert (1931-2023), Richard M. Rorty (1931-2007) y Enrique Dussel (1934-2023). Su muerte coincide con la de aquel 14 de marzo de 1883 en Inglaterra cuando los diarios británicos anuncian la muerte del filósofo Karl Marx.
El filósofo boliviano Juan José Bautista Segales (1958-2021), solía decir que a “Apel y a Habermas no se les puede leer impunemente” lo que significa que era necesario para poder criticarlos adentrarse de manera seria a su obra más allá de las propias interpretaciones que de las ciencias sociales, el derecho, la política, la comunicación, los estudios culturales, estudios sobre ciudad, migración, semiótica, psicología y la filosofía habían hecho de su obra.
Habermas pertenece a una generación que promovió frente a los horrores del nazismo y el fascismo el pensamiento universitario, puesto que ese tipo de reflexión —la universitaria— es el que puede provocar que las sociedades se transformen; el conocimiento en última instancia promueve la idea de una humanidad de las ideas.
Habermas fue ayudante de Theodor Adorno. Discutió intensamente a lo largo de toda su vida con múltiples comunidades científicas y filosóficas con personajes en su formación permanente, solo por nombrar a algunos como Nicolai Hartmann, Johannes Thyssen, Oskar Becker, Erich Rothacker, Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Richard Rorty y Karl-Otto Apel.
Sus claustros académicos fueron Marburgo, Gotinga, Bonn, Zúrich, Heidelberg. Entre muchos otros premios, fue merecedor de los premios Sonningprinsen de la Universidad de Copenhague (1987), Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (2013), Heinrich Heine de la Universidad de Düsseldorf, fundado en la RDA (1972) y que continúa hasta nuestros días. Al igual que el filósofo Enrique Dussel, Jürgen Habermas fue miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.
Entre sus obras más representativas se encuentran Teoría de la acción conmutativa I. Racionalidad de la acción y racionalidad social[1]. Teoría de la acción comunicativa, II. Crítica de la razón funcionalista[2] así como Facticidad y validez. Sobre el derecho y el Estado democrático de derecho en términos de teoría del discurso[3] y entre sus textos traducidos en español que se leen en las distintas universidades para cursos y discusiones de habla hispana se encuentran: ¡Ay, Europa! (Trotta, 2009). Escritos filósofos 1. Fundamentos de la sociología según la teoría del lenguaje. (Paidós, 2011). La lógica de las ciencias sociales. (Tecnos, 2012). Refugiados, migrantes e integración. Una breve antología. (Tecnos, 2022). Después de Marx: La reconstrucción del materialismo histórico. (Taurus,1973-1992, reimpr. 2023. Una historia de la filosofía V.1 La constelación occidental de la fe y el saber. (Trotta, 2023) y Una historia de la filosofía V.2. Libertad racional. Huellas del discurso sobre la fe y saber. (Trotta, 2024).
La idea de universidad de Habermas es parecida a la de un conjunto de personas que se reúnen para discutir su realidad. Estos son responsables de producir conocimiento que permita regular la vida en la sociedad, las contradicciones, las posturas argumentativas y la comunidad política. Esta última, por su parte, tiene la obligación de construir los elementos materiales necesarios para promover el bienestar común, así como las condiciones necesarias para satisfacer a sus integrantes.
La obra de Jürgen Habermas es amplia; sus directrices, aportaciones, tesis, precisiones y las posturas que él anuncia sobre la filosofía no se agotan en su ya célebre Teoría de la acción comunicativa ni en las controvertidas posiciones sobre occidente y la relación con el filosofar mismo. Sin embargo, su pensamiento es un faro que alumbra los temibles caminos de oscuridad a los que nos estamos enfrentando.
Hoy en día, diversos teóricos de la tradición latinoamericana contemporánea han anunciado la necesidad de no pensar más en Habermas. ¿Es correcto entonces no pensar en la tradición de occidente porque ellos no nos han pensado? O más bien porque la crisis civilizatoria planetaria nos obliga a pensar, por fin, nuestras propias realidades desde todas las gaia[4]-epistemologías.
Tecnológicamente la gran mayoría de los estados-nación se encuentran en la vanguardia respecto al tipo de conocimiento de hace cuatro siglos. Aquel conocimiento clásico fundó las bases de la sociedad moderna. Nuestra actual contradicción radica en que pese al avance tecnológico hoy no estamos fundando las bases de una sociedad para la vida, sino que los graves problemas geopolíticos están arriesgando nuestra existencia.
La grieta del pensamiento se cierra, la búsqueda y el interés por promover conocimiento se van apagando a nivel mundial por el aumento dominante de las tecnologías cibernéticas y por la cada vez más rápida y constante apropiación del terreno educativo de la llamada inteligencia artificial. El capitalismo de muerte y la moderna teoría de la colonización no se detienen. Por eso es necesario unificar las teorías que quieren cambiar nuestra situación vital.
La realidad, lo actual del mundo, el mundo de la realidad (Wirklichkeit-Welt) nos determina necesariamente a promover una efectiva traducción de todo lo que teorizamos como (Realität). Las consecuencias históricas de negar otras epistemologías están a la vista; nuestro grano de arena será trasladar conexiones intersubjetivas para transformar nuestras significaciones y el modo en que nos apropiamos de la realidad, pues las teorías más sólidas se desvanecen frente a la contradicción de la acción y la experiencia.
Frente a ese escenario debemos volver a Habermas, pero no solo a él, sino que debemos volver a la tradición para cultivar la cultura de las ideas. Podemos catalogar a ese filósofo en el más amplio terreno de la erudición filosófica, erudición, dicho sea de paso, que utilizó para proponer una forma material de organizar su mundo, nuestro mundo. Desde una perspectiva crítica debemos aprovechar el eco mundial por la muerte del filósofo contemporáneo de occidente para difundir la filosofía de otras regiones territoriales del planeta. Su muerte y su legado pueden ser un puente entre el presente y el pasado para promover el estudio de la cosa llamada filosofía.
La preocupación por saber si Habermas negó o no las filosofías no occidentales no debe ser una tarea que nos ocupe. ¿Acaso no será más rica nuestra comprensión si avanzamos unidos[5] en el camino de pensar colectivamente los problemas de la realidad?
Una de las tareas de la filósofa y del filósofo es comprender para transformar lo que le aparece en su mundo: pensar su realidad y hacer inteligible, a través de la palabra escrita, la subjetividad. Considerando también las otras subjetividades que, desde otras nociones del conocimiento o la realidad, le aportan. La fuerza implacable de la historia nos ha demostrado que si la ciencia y las ciencias sociales no dialogan, nos encaminamos a la decadencia. Sea pues la filosofía un puente necesario a tales diálogos.
Bibliografía
Habermas, Jürgen. Historia y crítica de la opinión pública, Ed. G.Gill, 1981.
Habermas, Jürgen. Escritos sobre moralidad y éticidad. Ed. Páidos, 1998.
[1] Theorie des kommunikativen Handelns. Band I. Handlungsrationalität und gesellschaftliche Rationalisierung. Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main 1982 y revisión de 1987.
[2] Theorie des kommunikativen Handelns. Bann II. Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 1981.
[3] Faktizität und Geltung. Beinträge zur Diskurstheorie des Rechts und des demokratísenchen Rechtsstaars.Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 1992 und 1994.
[4] Gaia, lo utilizaban los griegos para nombrar la Tierra. Defino gaia-espistemología al conjunto de saberes que independientemente de su lugar geográfico de enunciación permiten fundamentar, construir, evaluar el conocimiento como ciencia.
[5] Unidad no significa imposición de una ideología absoluta, sino la unidad argumentativa básica para comunicar las pluriversalidades del conocimiento. La ciencia debe hablar con la ciencia; la comunicación interdisciplinaria es fundamental para enfrentar el futuro.
- Fernando Espinal Benítez hace estudios en Filosofía e Historia de las Ideas en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Es Coordinador ad honorem de la Cátedra Enrique Dussel, miembro del Grupo de Marxismo Crítico, cofundador del Seminario de Fenomenología y Conciencia Identitaria (SFECI) y colaborador en temas de filosofía marxista en el Colectivo José Revueltas. ↩︎
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