Por Ángel Celedonio Serrato*

El brote psicótico me ha acompañado desde hace 12 años aproximadamente, se ha presentado en mi vida en tres diferentes crisis psicóticas y cuando pierdo contacto con la realidad me transformo en una persona totalmente diferente a la que soy cuando estoy en pleno uso de mis facultades mentales.

En el momento en el que estoy en sintonía con la realidad en la que todos  vivimos me considero una persona tranquila ecuánime y no me meto en problemas, respeto las reglas que me imponen la sociedad y la familia, comúnmente respeto a las personas que de una u otra forma se relacionan conmigo. Cuando el brote psicótico se apodera de mí me convierto en una persona totalmente desconocida, pues se manifiesta en mi ser la parte más oscura  de mi personalidad. 

Mi psicología cambia drásticamente, mi “autoestima” sube aceleradamente y me empiezo a sentir muy seguro de mí mismo, a tal punto que llego a pensar que  soy el hombre más inteligente del mundo, a través de mi Facebook empiezo a publicar incontrolablemente, derivado de un trastorno obsesivo compulsivo. Publico mensajes que para los que viven la realidad común a todos no tienen coherencia, pero para mí que tengo alucinaciones representan mensajes claros hacia personajes que llevan o intervienen directa o indirectamente en el destino del país.

 En mis delirios de grandeza comienzo a pedirle tanto al presidente de la república, como a empresarios legales e ilegales en específico a los narcotraficantes, que haya paz, justicia, riqueza mejor distribuida y  oportunidades de empleo. Me dirijo a los principales líderes del narcotráfico para pedirles que dejen de cercenar al pueblo con prácticas como las extorsiones, levantones y secuestros. Y que nuestro país empiece a funcionar política y económicamente como una potencia mundial.

Experimentar un brote psicótico es como vivir un sueño estando despierto, pues todo lo que se crea en la mente del paciente se manifiesta en la realidad de quien padece dicho brote.

Ángel Celedonio

Por increíble que parezca empiezo a notar que de algún modo ellos atienden mis peticiones, pues según yo mandan componer corridos en los cuales se habla de mi persona. Recuerdo uno en particular que tiene algunas coincidencias con lo que estaba viviendo allá por el 2012; el corrido se llama “el buen ejemplo”, lo interpreta calibre 50. En ese corrido un narcotraficante le dice a un niño de 6 años que por acercarse su cumpleaños va a acabar con la violencia y la delincuencia, en ese entonces faltaban 18 días para mi cumpleaños, era 30 de junio, yo iba a cumplir 24 años, que sumados los dígitos del número 24 dan seis como resultado.

En dicho corrido el narcotraficante le promete al niño que va a vivir de un trabajo honrado y que va a cuidar del niño con armas de alto calibre, el escuchar esa respuesta de “la mafia” provocó en mí sentir una gran euforia hasta creerme algo así como un personaje muy importante al que  es necesario proteger. Por ello me volví agresivo con mis padres, pero en general la agresividad que siento me hace sentir enojo contra toda persona que intenta sacarme de la realidad que me he creado.

El último brote que fue en 2018 no tiene  tanta diferencia con el anterior, nada más que en esa época mis delirios se centraron en un corrido que se llama “vengo a aclarar”, interpretado por un cantante que se hace llamar el fantasma. En dicho corrido el intérprete menciona que el protagonista del corrido es humilde y mesurado, yo me identifiqué con él porque no he sido fanfarrón y no me gusta presumir, el corrido menciona que el protagonista brinda por la ausencia de un primo ya fallecido y un año antes yo perdí a un primo a causa de la violencia que se ha vivido en el país en los últimos tiempos; mi primo se llamaba Antonio, yo me imaginé que le habían cambiado el nombre en la letra del corrido por cuestiones de seguridad para mi familia, inclusive llegué a pensar que los narcotraficantes iban a vengar su muerte, pero eso no fue así.

Experimentar un brote psicótico es como vivir un sueño estando despierto, pues todo lo que se crea en la mente del paciente se manifiesta en la realidad de quien padece dicho brote, yo me llego a sentir inmortal y sabedor de que por fin la utopía de tener un mundo mejor se hace realidad, pero cuando despierto del sueño me doy cuenta con tristeza que todo cuanto  se formó en mi mente era sólo un sueño, una utopía que todos hemos tenido en algún momento de nuestras vidas.                  


*Ángel Celedonio Serrato, es estudiante de la licenciatura en Filosofía e Historia de las Ideas de la UACM. “Del ello a la ausencia del yo” fue escrito durante el Taller de Tesis (2022-2) y a partir de la metodología de escritura Filosofía Ficcional desarrollada por Roxana Rodríguez Ortiz.


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