Por Luis Ángel Santos Carmona*

Desde el año 2019, cada madrugada, tarde y noche existe un maullido, resuena en mi cuarto, en la sala, cocina y hasta en el baño, de vez en cuando se escucha a media calle combinado con otros maullidos, algunos intensos, otros más graves, pero en especial existe el de él.

En casa han llegado muchos gatos, unos se quedan y otros van: otros tantos mueren. Casualmente kato es el animal de la familia de los felinos que llegó a mi casa, esto fue posible con ayuda de una amiga; es curioso escuchar su nombre ya que el cambio de la letra ¨K¨ por la letra ¨G¨ genera el sonido idéntico al mencionar gato o kato, puedo decir que la distinción general del animalito que está a mi cargo es su toque humano sin dejar a lado su condición: ser gato.

En ocasiones me pregunto, ¿este ser vivo sabe que soy su dueño? Y si lo sabe ¿Tendrá la idea de que es ser domado? Una posible respuesta sería: Kato sabe que soy su dueño porque cada vez que me observa realiza acciones para demostrar que tiene hambre o posiblemente son acciones para saludar, al final de cuentas sabe que yo estoy allí y yo sé que él está allí porque escucho su maullido. Las dos acciones ya mencionadas sugieren algo que es necesario para sustraer la noción ser mi gato y esto genera el poner a prueba que existe y no solo es ficción de una mente en agonía.

  1. Kato es un es un ser vivo.
  2. Kato es un ser que cambia constantemente, en algún momento fue pequeño, ahora es joven y después será viejo, hoy es de pelo fino y brilloso y en invierno será de pelo grueso y crespo.
  3. Kato es un compañero no humano que no puede ser remplazado por algún objeto inanimado, ya que kato es un ser vivo: la idea mencionada anteriormente expone que kato tiene su origen en el ser que, mientras se desarrolla, va generando las ramificaciones necesarias para demostrar que es Kato.

Las acciones de mi gato son prueba de que es una única identidad, este ser realiza sus actividades como él sabe que deben ser, en otras palabras, tiene la potencia de realizar la acción que él determina necesaria, por consiguiente, Kato es un gato en potencia de sí mismo, no depende de mí para ser gato, como yo no dependo de él para ser humano, pero él y yo nos reconocemos como individuos que conviven en un mismo espacio; cada uno detecta cuando no está el otro, somos seres que comparten algo particular, somos individuos atrapados en el tiempo, expresando en todo momento nuestra condición: seres vivos.

Normalmente, cuando expreso que tengo un gato, las demás personas lo identifican porque ya tienen la noción de qué tipo de ser vivo es, cuando intento expresar a este ser, es cuando inicia lo complejo, Por ejemplo, aquí y ahora, en este texto, estoy intento expresar que Kato es un gato de pelo lacio, y dormilón, al describir esto, intento trasmitir la idea de quien es Kato; si llego a lograrlo es por que pude trasmitir su ser o esencia a los demás y por lo tanto podré exponer que no es un concepto vacío creado por mí. Menciono el concepto de vacío porque explicar el Ser es complejo, e indefinible, en ocasiones damos aparentes explicaciones de qué es el ser, pero este concepto por naturaleza es universal o infinito y por lo general solo se crean hipótesis de que podría ser el ser.

Con lo anterior, el hombre por naturaleza nombra, describe los objetos que tiene a su alrededor, después va clasificado todo dependiendo su identidad: por ejemplo, los animales del planeta son nombrados como seres vivientes, porque su identidad es ser vivo y los objetos creados para una finalidad humana los clasifica como objetos. Ahora bien, Kato tiene identidad de ser él, no puede ser otro gato porque su naturaleza es ser él mismo, fue el gato pequeño que llegó a casa, es el gato gordo dormilón, de pelo gris y café que siempre duerme conmigo, que se sienta en el escritorio de la computadora mientras hago tarea, será el gato viejo sin dientes que no tendrá la misma energía cuan de joven pero su ser será el mismo sin importar su estado.

La existencia de mi kato está condicionada a que yo lo identifico como ser vivo y que fue nombrado felino, pero si yo no reconociera como es su condición, ¿seguiría siendo gato? En mi cabeza sé que este felino es un gato, pero si yo le pregunto si en realidad es eso, jamás tendré una respuesta, por lo tanto, al no tener respuesta a esta interrogante quedo en suspenso y entonces le atribuyo tantas cualidades a su ser que posiblemente yo he generado que su condición de ser gato ya no exista porque he creado una noción diferente a lo que él es.  

Mi gato existe porque es consciente de sí mismo, es consciente de las acciones que realiza, no lleva un dictamen impuesto por mí que obligue a realizar su día a día; por ejemplo, no le he enseñado que debe comer, dormir o ir al baño, es consciente de sus necesidades que vienen intrínsecamente en su condición de ser vivo y por lo tanto obedece a su ley natural, ser vivo con la condición de gato. Kato es un gato y eso incluye a todos los gatos que hay en el mundo, cuando me preguntan, ¿Que es un gato? Mencionó que es un felino y así seguirán las preguntas hasta el llegar a la interrogante que ya he mencionado con anterioridad, ¿Qué es el ser?


*Estudiante de Filosofía e Historia de las Ideas de la UACM. Trabajo final del curso de ontología semestre 2022-2.


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